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La nube


(Artículo publicado en Revista AGENDA, Panamá, agosto de 2012)

En el argot informático se habla de computación en la nube para referirse a la provisión de servicios informáticos (data y su almacenamiento, software, y/o poder de computación), a través de Internet.  Dicho de otro modo, se trata de la provisión de servicios informáticos que liberan la máquina del usuario, de manera que dicha máquina sólo accede a los servicios en la nube, pero la computación, la data, o el software mismos no están en la máquina del usuario, sino en otro servidor (generalmente remoto).

La computación en la nube no es nueva.  Quizás su manifestación más evidente es la del servicio de correo electrónico en la red (web-based email), tal como el de Hotmail, Gmail o Yahoo.  Si usted tiene alguna cuenta de correo electrónico basado en la red, entonces ya ha empleado servicios en la nube.  Pero los servicios en la nube han evolucionado a mucho más que eso.  Por ejemplo, cada vez más compañías están pasando a la nube su data, de manera que en vez de tenerla alojada en servidores locales, contratan el servicio de un proveedor especializado que les aloja en sus servidores remotos la información, y los usuarios de la compañía cliente pueden acceder a la información desde su navegador de Internet, o con una aplicación especial.

Ventajas

Son muchas las ventajas de contratar computación en la nube.  Primero, las inversiones de capital se reducen considerablemente.  Así, un negocio pequeño, por ejemplo, no tiene que asumir sustanciales costos de inversión en capital para la infraestructura computacional requerida para alojar sus archivos y bases de datos.  Las inversiones en infraestructura computacional, además, requieren continua y frecuente renovación.  Aparte de la inversión en infraestructura, la empresa que contrata computación en la nube se ahorra sustanciales gastos corrientes en el departamento de Tecnología Informática.

Y generalmente los servicios en la nube gozan de casi perfecta escalabilidad, es decir, usted puede comenzar con un paquete básico y luego ir escalando el volumen y las prestaciones del servicio que demanda, a medida que su negocio crece y por tanto sus necesidades computacionales.

Pero, ¿y qué pasa con la información sensitiva?

Una parte importante de los servicios en la nube que se contratan hoy día, implica almacenamiento de data.  Para toda empresa, su información es en su gran mayoría de tipo confidencial.  Usted no quiere que la información de clientes caiga en las manos equivocadas.  En tal sentido, comencemos por aclarar que no existe tal cosa como un servicio en la nube completamente seguro.  Pero, ¿y acaso es completamente segura la data alojada en sus propios servidores?  Evidentemente tampoco.  Hay riesgos también allí.  Pero en ambos casos existen métodos y protocolos bastante buenos para minimizar estos riesgos.

Un ejemplo de computación en la nube que puede ser muy segura es la banca en línea. Como en todo, hay muchas gamas de gris, pero existen sistemas de banca en línea con seguridad de grado militar (por decirlo de alguna manera), que garantizan la fidelidad tanto para el cliente como el banco.  Si los bancos en todo el mundo, grandes y pequeños, conservadores y de riesgo, lo están haciendo, quiere decir que sí hay computación en la nube bastante segura.

Obsérvese que la computación en la nube no necesariamente tiene que ser tercerizada, ya que una compañía puede muy bien decidir construir su propia nube para uso interno.  De hecho, hoy día prácticamente toda empresa con múltiples oficinas, requiere algún tipo de servicio de nube, ya sea tercerizado o propio, pues sólo así su personal en las distintas locaciones puede tener acceso inmediato a la información de clientes, proveedores, proyectos y demás de interés.

La nube está aquí para quedarse

Qué servicios decide cada empresa pasar a la nube, es algo que debe resultar de un análisis profundo de las ventajas y riesgos en el contexto de su particular situación.  Pero la computación en la nube es un fenómeno que está aquí para quedarse, pues sus ventajas sobrepasan por mucho sus desventajas.

Llamado: Toda empresa necesita al menos considerar la computación en la nube, que cada día toma más fuerza.

¿Gobierno sin papel?


(Artículo publicado en Revista AGENDA, Panamá, julio de 2012)

Con la alta y creciente penetración de Internet en nuestro país, ya es hora que adoptemos un sistema completo de gobierno sin papel, en que el ciudadano pueda hacer todos sus trámites y darle seguimiento a través de la Internet, sin tener que hacer largas filas.

Modelos existentes

Dinamarca está ejecutando un plan para convertir todos los trámites gubernamentales en electrónicos para el año 2015.  Una vez completado, el ciudadano danés podrá iniciar trámites y darle seguimiento, sin tener que salir de casa, sin tener que formar colas.  Otros países como Chile, Singapur, tienen planes análogos que buscan simplificar la vida al ciudadano.

Gobierno electrónico en Panamá

Ya tenemos algo de esto en nuestro país.  Desde hace muchos años la declaración de renta y otras declaraciones de impuestos se hacen por Internet.  Este es un ejemplo de trámite genuinamente sin papel que ya existe.  Otro ejemplo lo es el del Aviso de Operación de empresas (www.panamaemprende.gob.pa), en que cualquier persona puede tramitar en sólo ocho pasos, todos a través de Internet, un Aviso de Operación y cualquier otro trámite relacionado con un Aviso de Operación existente.

Fuera de estos casos, y el de PanamaCompra (www.panamacompra.gob.pa), no hay muchos más sistemas que le permitan a uno tramitar por Internet.  El Registro Público tiene un portal informativo bastante bueno, pero es sólo eso, informativo.  En teoría uno puede solicitar certificados a través del portal, pero lo he intentado y nunca he podido lograrlo (no es muy amigable).

El portal PanamaTramita (www.panamatramita.gob.pa) del Gobierno Nacional, es simplemente un sitio informativo de trámites de papel, pero no puede usted hacer trámite alguno a través de dicho portal.  Tampoco puede dar seguimiento a trámites iniciados.

El futuro

Imagínese que en Panamá tuviésemos un sistema integral de gobierno electrónico, donde no sólo pueda el ciudadano presentar su declaración de renta, sino también iniciar cualquier trámite ante Ingresos, por ejemplo.  Imagínese el enorme alivio que ello implicará para el ciudadano residente en Tolé, que ya no tendrá que hacer el viaje a David cada vez que necesite presentar un trámite o solicitud.  Y ciertamente habrá trámites que por su naturaleza, requieran ser presentados en forma física, está bien.  Pero al menos en esos casos podemos facilitar la vida al ciudadano, haciendo que el seguimiento del trámite, dónde está, en qué etapa, qué funcionario lo tiene, cuál firma está pendiente, etc., lo pueda hacer a través de un sistema informático por Internet.  El que el ciudadano de Tolé tenga que ir a David simplemente para preguntar cómo va su trámite, para que luego resulte que ese día el funcionario que sabe del caso no esté y le digan que tiene que volver otro día, no sólo no es eficiente sino que en pleno Siglo XXI es injustificable.

Existen muchos trámites relativamente sencillos que por la necesidad de movilizarse es que resultan engorrosos.  Notificar al Tribunal Electoral un cambio de residencia es algo que podría hacerse perfectamente con un sistema de gobierno electrónico, y no ha de requerirse que el Sr. Pérez de Tolé tenga que hacer el largo viaje a David.

Transparencia y control de calidad

Las ventajas del gobierno electrónico no se reducen a la comodidad para el ciudadano (que no es poca ventaja, dado que, a fin de cuentas, el gobierno está para servir al ciudadano).  Un sistema integral de gobierno electrónico también introduce un alto grado de transparencia, pues bien diseñado debe poder indicarle al usuario exactamente el paso en que está su trámite, y desde cuándo.  Así no será tan fácil que le “echen cuentos” al ciudadano.  Por la misma razón, se hace más difícil la corrupción del funcionario.

Con un sistema como el aquí esbozado, el control de calidad se hace mucho más fácil de aplicar.  Ya sea en papel o en sistemas informáticos, es inaceptable que los trámites del ciudadano duerman el sueño eterno, como ocurre con demasiada frecuencia.  Un genuino sistema de gobierno electrónico es un paso necesario en nuestro país, que debemos exigir a nuestros gobernantes y candidatos.

Adiós, libro de papel


(Artículo publicado en Revista Agenda, marzo de 2012)

El libro impreso va a perder el rol que ha mantenido por siglos.  Está siendo reemplazado de manera acelerada por los libros electrónicos.  Lo mismo ocurre con los periódicos, revistas y panfletos impresos en papel, que están siendo desplazados por los medios digitales, disponibles en o distribuidos a través de la Internet.  El libro impreso ha sido herido de muerte.

Revoluciones tecnológicas

El invento de la imprenta por Gutenberg en el Siglo XV, trajo consigo consecuencias revolucionarias en Europa, resultando eventualmente en la Revolución Industrial y el mundo moderno.  La imprenta fue la primera Internet universal, pues permitió la producción en masa de libros, panfletos, periódicos.  El acelerado crecimiento científico, intelectual y cultural europeo que vino después, fue permitido en gran medida por dicho invento.  La educación del público en general, baluarte del liberalismo del Siglo XVIII y de las Revoluciones Francesa y Norteamericana, así como del estado-nación moderno, jamás habría sido posible sin el libro impreso.

La imprenta reemplazó la industria de los copistas de libros, que eran quienes los copiaban manualmente.  Y antes el libro de papel reemplazó a la industria de las tablillas de arcilla, que era el medio en que en Sumeria y Mesopotamia se llevaban los registros contables y administrativos.  El libro de papel abarató sustancialmente el registro de información escrita, y redujo considerablemente el espacio físico ocupado por la información acumulada.

Ley de Moore

Pues lo mismo ha ocurrido con la computación.  Ahora que la información se guarda en forma electrónica, y con el extraordinario y continuo mejoramiento de la capacidad de las computadoras y los medios de almacenamiento para contener información, es posible hoy guardar colecciones de bibliotecas enteras en medios de almacenamiento que ocupan literalmente centímetros cúbicos, en lugar de cientos o miles de metros cúbicos de espacio.

En el campo de la Tecnología Informática, hay un patrón observado desde hace décadas, conocido como la Ley de Moore, que consiste en que aproximadamente cada dos años (o un poco menos, hasta ahora) se duplica la capacidad de procesamiento y de almacenamiento de información, de los circuitos electrónicos de que están compuestos los cerebros de las máquinas de computación.  Esto ha llevado a un aumento exponencial en la capacidad de las computadoras de todo tipo, en su velocidad de procesamiento, capacidad de almacenamiento, capacidad de memoria, y otros aspectos.  Es por este fenómeno que cualquier smartphone del año 2012 tiene una capacidad mayor a la que una PC tenía a fines de la década de 1990.

Continuo abaratamiento

El fenómeno descrito por la Ley de Moore no sólo se observa en la capacidad tecnológica, sino también en los costos.  Las computadoras no sólo han ido haciéndose exponencialmente más capaces, sino también mucho más económicas.  Es por ello que a inicios de la década de 1980 un teléfono celular costaba varios miles de dólares (unos $4 mil en dólares de 1983, o el equivalente a aproximadamente $9 mil en 2012), en tanto que hoy día el celular más sencillo le cuesta unos pocos dólares, y este celular moderno a pesar de lo sencillo, es mucho más capaz, sofisticado, liviano, pequeño y con mayor duración de batería, que el celular de hace treinta años.  

El libro electrónico (e-book)


El continuo aumento de capacidad de computación, memoria y almacenamiento, así como el continuo abaratamiento de las computadoras, explicado por la Ley de Moore, han hecho posible los smartphones, las tabletas y otros aparatos multifuncionales móviles que, entre otras cosas, permiten al usuario leer periódicos en línea sin tener que estar sentados frente a su escritorio.  Esto no pinta bien para los periódicos de papel.  En lo personal, tengo varios años que no compro periódico de papel regularmente, sino que los leo en sus versiones de Internet.

Y más recientemente, el mismo fenómeno está ocurriendo con los libros de papel.  Mi biblioteca de libros de papel no ha crecido mucho desde hace unos dos años hacia acá, en cambio mi biblioteca de libros digitales está aumentando bastante.  Y mi caso no es aislado, sino que refleja una tendencia muy marcada en Estados Unidos y el resto del mundo (aunque en Estados Unidos la tendencia es más acelerada).  Por ejemplo, a fines de 2009 en Estados Unidos las ventas de e-books fueron de 3% de todos los libros vendidos.  Un año después, el porcentaje era 9%.

Todas las grandes casas editoriales en Estados Unidos reportan que sus ventas de libros de papel se están reduciendo, en tanto que aumentan las de libros electrónicos.  La tendencia es irreversible.

Las ventajas del e-book

Son muchas.  Pero podemos mencionar algunas.  Por ejemplo, en mi iPad tengo literalmente más de medio centenar de libros, y aún no me ocupan ni el 1% de la capacidad de almacenamiento de dicho aparato.  Podría tener miles de libros en un aparato que es más liviano que el típico libro.  Esto me representa un enorme ahorro de espacio físico en mi estudio.

Además, en el iPad puedo consultar la definición de una palabra que leo, con sólo presionar dicha palabra con mi dedo; puedo hacer anotaciones y resaltamientos de texto, sin tener que dañar permanentemente el libro (luego puedo borrar o editar dichas anotaciones); puedo hacer búsquedas digitales dentro del texto; puedo comprar libros sin salir de casa (por Internet) y recibirlo en mi dispositivo en cosa de segundos (literalmente).  Todo lo anterior sin mencionar que para la producción de mis libros electrónicos no fue necesario derribar ningún árbol.  

La inútil resistencia al cambio

Ya sé, porque lo he escuchado, que mucha gente ya está acostumbrada a leer libros de papel y encuentran que leer un libro electrónico no es igual de rico.  La resistencia al cambio es un fenómeno observado siempre que hay revoluciones tecnológicas.  También recuerdo que había personas que decían que las computadoras eran muy complicadas, caras, sujetas a fallas de software, y que jamás reemplazarían a la siempre fiable máquina de escribir, que además no necesitaba electricidad para operar, ni era susceptible a los virus informáticos.  Sin embargo, ¿cuántas máquinas de escribir ve usted hoy día en cualquier empresa o centro educativo?

Las revoluciones tecnológicas tardan algún tiempo en ser adoptadas universalmente, y no será diferente con el libro electrónico.  Mi pequeña hija de un año de edad, no tendrá ese problema de los adultos, en aceptar el cambio.  Cuando a ella le llegue el momento de aprender a leer, el uso de un aparato digital para leer libros le resultará el acto más natural del mundo.  De hecho, lo que le parecerá raro será leer libros de papel.  Y estoy seguro que me preguntará algún día: “papá, ¿de verdad en tu juventud cuando fuiste a la escuela tenías que cargar con tantos libros pesados de esa tecnología anticuada, el papel?”.

El mito malthusiano


(Artículo publicado en Revista Agenda, octubre de 2011)

La idea que el planeta tiene ‘demasiada’ gente, y que dicha sobrepoblación constituye generador de pobreza, es la base de lo que se conoce como la Catástrofe Malthusiana (por Thomas Robert Malthus).  Es una idea tan falaz como extendida.

La esencia del argumento malthusiano es el siguiente: la población aumenta de manera geométrica, en tanto la producción de alimentos aumenta de manera aritmética.  Esta presión por producir más alimentos llevaría a la explotación de tierras adicionales, pero había que asumir que las mejores tierras ya estaban siendo explotadas y que las nuevas serían siempre marginalmente menos productivas.

Malthus publica su teoría en 1798.  Más de doscientos años después, la población mundial que entonces era de aproximadamente 980 millones de personas, hoy día se estima en 6,950 millones.  Sin embargo, es evidente que la calidad de vida que disfrutamos hoy día es incalculablemente mejor que la de entonces.  Aún las poblaciones más rezagadas del mundo hoy, ciertamente no viven peor que hace doscientos años.

¿Por qué fracasó la predicción malthusiana?

Premisa equivocada #1: productividad constante

La principal premisa implícita de la Catástrofe Malthusiana es que la tecnología de producción de alimentos se mantiene constante.  Es hasta cierto punto comprensible que Malthus asumiera esto, pues hasta unos cien años antes de su época, los medios y técnicas de producción agrícola eran esencialmente los mismos que en la Edad Media, época que a su vez era no mucho más avanzada y productiva que la romana (la rotación de cultivos fue uno de los pocos avances en técnicas de cultivo, surgidas en la Edad Media).

Pero las cosas comenzaron a cambiar en el Siglo XVIII, con inventos como el arado Rotherdam.  El avance tecnológico se aceleró en el Siglo XIX con inventos como la trilla mecánica (que permitió separar de manera mecánica, el grano de la paja, en la cosecha de cereales como el trigo).  Y en el pasado Siglo XX la tecnología agrícola continuó acelerando sus avances aún más.  Entre otras cosas, el continuo mejoramiento de los fertilizantes químicos; el uso de plaguicidas; la continua mecanización de las tareas agrícolas con maquinaria cada vez más productiva, y el creciente mejoramiento genético de las semillas.

Basta ver ciertas tendencias demográficas durante el Siglo XX para confirmar esto.  En 1900 en los Estados Unidos, el 41% de la fuerza laboral estaba en el sector agrícola.  Para el año 2000, menos del 2% de la fuerza laboral estaba en dicho sector.   Sin embargo, la productividad por hectárea sólo ha aumentado, en todos los tipos de cultivos.

Premisa equivocada #2: tendencias demográficas constantes

La otra premisa equivocada, es que la población continuaría creciendo de manera geométrica en todas partes.  Sin embargo, con la urbanización de la población, ésta se vuelve menos prolífica en reproducirse.  Es un fenómeno universal que cuando las familias se mueven del campo a la ciudad, su tasa de natalidad se reduce notablemente.  En los Estados Unidos la tasa de natalidad es hoy día básicamente la tasa de mantenimiento natural (2.1 hijos por mujer).  En varios países de Europa y en Japón, de hecho, la tendencia es hacia una reducción de la población.  Esto, porque como dice el médico, académico y estadístico sueco Hans Rosling, en el campo los hijos son un activo, pero en la ciudad son un pasivo.

Así, a medida que la población mundial continúa mudándose a las ciudades, el crecimiento poblacional irá reduciéndose, y es previsible que llegue un momento futuro en que la población mundial se estabilice.

Conclusión

Las poblaciones humanas que siguen viviendo en extrema miseria en el mundo, principalmente en África, y algunos países asiáticos como Bangladesh y gran parte de la India, sufren de dicha condición, no por sobrepoblación, sino por seguir estancados en sistemas económicos con métodos productivos primitivos.  La adopción de un modelo de economía libre, con respeto a la propiedad privada, generaría rendimientos rápidamente crecientes y fenómenos demográficos similares a los experimentados en el mundo desarrollado y en países emergentes como el nuestro.  Su miseria, por tanto, se debe a factores que nada tienen que ver con sobrepoblación.  En todo caso, la llamada sobrepoblación es consecuencia, y no causa, de su lamentable atraso económico y tecnológico.

Destrucción creativa

(Artículo publicado en Revista Agenda, octubre de 2010)

Algunos conceptos en Economía pueden resultar bastante contraintuitivos. Uno de esos conceptos contraintuitivos es el de destrucción creativa. Sin embargo, no puede haber progreso económico (y en ningún otro campo humano) sin destrucción creativa. Veamos qué es.

Máquinas de escribir vs. Computadoras

Hace más de tres décadas surgió la computadora personal. Comenzó a tomar fuerza en la década de 1980 y ya para inicios de la década de 1990 era evidente para todo el mundo que la máquina de escribir estaba en vías de extinción. Hoy día no existe oficina en que aún se utilice máquina de escribir como herramienta base para el procesamiento de texto.

Esa transición de la máquina de escribir a la computadora personal es un buen ejemplo de destrucción creativa. Las empresas que fabricaban máquinas de escribir tuvieron que adaptarse o dejar de existir. Los trabajadores que se habían dedicado por años o décadas al proceso de fabricación de máquinas de escribir tuvieron la misma alternativa: adiestrarse en otra cosa y buscar empleo en otra actividad, o quedar desempleados.

Es decir, la creación de algo novedoso como la computadora personal, implicó el destronamiento de la máquina de escribir como herramienta esencial de la oficina. Implicó entonces que las empresas que se especializaron en la fabricación de máquinas de escribir debieron adaptarse o morir. Implicó que las empresas que fabricaban cintas de tinta y demás piezas y accesorios para las máquinas de escribir, perdieron esa línea de negocio y tuvieron también que adaptarse o desaparecer.

Abundan casos como éste. Otro ejemplo lo es el invento del automóvil y su reemplazo de la carreta halada por bestias, hace mucho más tiempo; o el surgimiento de la Internet y cómo ha obligado a los periódicos y revistas a reinventarse (en los países con alta penetración de Internet, ésta ha representado menos ventas de periódicos y revistas).

Quiebras y despidos

Las innovaciones tecnológicas abundan en nuestros tiempos. Y ellas permiten un continuo mejoramiento de la calidad de vida de las personas. Pero nada es gratis en el mundo, y estas innovaciones implican casi siempre algún tipo de sacrificio para algunas empresas y personas. Muchos de los trabajadores que se especializaron en máquinas de escribir habrán quedado sin empleo en algún momento, debido a la llegada del computador personal.

Y esto aplica no sólo con innovaciones tecnológicas, sino con innovaciones de cualquier clase. Si un empresa entra a un mercado y comienza a ofrecer beneficios no ofrecidos por las demás empresas en dicho mercado, y los consumidores comienzan a preferir el producto o servicio de la empresa innovadora en detrimento de las otras empresas, estas últimas comenzarán a ver mermadas sus ventas. Las que no se adapten, llegarán a la quiebra y sus trabajadores perderán sus empleos. Ante este panorama, alguien podría pensar que dichas quiebras son algo negativo para la economía y la sociedad en general. No lo es.

Aunque parezca un contrasentido, las quiebras de empresas no necesariamente son algo malo para la sociedad. La quiebra de una empresa, normalmente se da porque ha dejado de ser rentable, ya sea por la actividad en sí, o porque sus servicios o productos dejaron de ser competitivos. Si tal es el caso, lo realmente destructivo de riqueza social sería mantener artificialmente a dicha empresa en operaciones. Esto es lo que ocurre muchas veces como resultado de políticas estatales destinadas supuestamente a proteger plazas de empleo. El objetivo es loable, pero el mecanismo es perverso. Aunque a simple vista pareciera que se están salvando unas plazas de empleo, en realidad se está castigando al resto de la sociedad con mayores costos. A la larga, se inhibe el progreso y la creación de riqueza.

Ya ocurrió con las máquinas de escribir, con las empresas de carruajes (cuando llegó el transporte automotor), y seguirá ocurriendo con las innovaciones que en nuestra vida moderna ya se han convertido en algo rutinario. Al inicio las quiebras y los despidos de trabajadores en empresas que sufren por el cambio, significan un trago amargo. Pero esas quiebras son requisito esencial para el reacomodo de los recursos productivos, a partir de actividades que ya no son creadoras de riqueza, hacia actividades que sí lo son. Los trabajadores se reinventan a sí mismos y obtienen ocupación en alguna otra empresa, muchas veces en mejores condiciones que en la que estaban originalmente.

En otras palabras, la quiebra y disolución de la empresa que arroja pérdidas continuamente, es necesaria precisamente para reasignar los recursos que ella tiene atados, a otras actividades más productivas para la sociedad. Es por ello que, aunque inicialmente represente un trauma para los trabajadores afectados, a largo plazo incluso éstos resultarán beneficiados con una mejor calidad de vida.

Políticas Públicas

Todo esto es importante porque muchas veces los gobiernos establecen políticas públicas que inhiben el proceso de destrucción creativa sin el cual no puede haber progreso. Ojo, esto no quiere decir que nunca deba protegerse lo existente. Hay situaciones en que la sociedad obtiene un beneficio neto de proteger algo frente a su posible reemplazo. Por ejemplo, la sociedad tiene un interés en la conservación de la riqueza cultural de la Nación, y por ello se protege la riqueza arquitectónica del Casco Antiguo de la ciudad. Dado que en ello hay un elemento de riqueza cultural, que es invaluable e irremplazable, la sociedad está muy bien servida por las políticas públicas que buscan proteger dicha riqueza arquitectónica frente a la posibilidad de ser demolidas y reemplazadas por estructuras modernas.

Lo anterior ilustra como ejemplo el hecho que no siempre es malo proteger lo existente frente a lo nuevo. Hay otros casos (conservación de ciertas áreas por interés ambiental), etc. Pero fuera de tales situaciones de excepción, la regla general que aplica es que el Estado no debe proteger formas de producción que han resultado desplazadas por otras más eficientes, so pretexto de proteger plazas de empleo, porque como hemos visto arriba, ello es un espejismo que en realidad empobrece a largo plazo a toda la sociedad.

El cambio y Usted

El proceso de destrucción creativa no sólo se da cuando quiebra una empresa. Ese es un caso extremo. También se da cada vez que la empresa en que usted trabaja decide cambiar el sistema informático que usa para la contabilidad o el manejo de archivos, o control de calidad, o cualquier otro tema importante que lo afecte a usted. La reacción inmediata y natural de las personas en tales situaciones es rechazar el cambio. Ello es natural por cuanto implica que uno tenga que salir de su zona de comfort y volver a aprender algo que ya creía aprendido. Pero si algo debe estar claro para el Hombre moderno es que lo único constante es el cambio. Por ello, abrace usted también el concepto de destrucción creativa. Sus hijos vivirán mejor.

Telecom Panamá

(Artículo publicado en Revista Agenda, edición de septiembre de 2010)

Las telecomunicaciones son un sector que en nuestro país ha crecido notablemente desde que se dio la privatización del INTEL. Los beneficios llegan no sólo en empleos, sino además en una mayor competitividad para las empresas del país.

Mercado Libre y Competitivo

Mientras que en nuestro vecino Costa Rica, aún hoy en 2010, el obtener una línea de teléfono celular es una odisea que puede tomarle una espera de aproximadamente un año, en Panamá usted puede entrar a una tienda a comprar un celular y salir, cinco minutos después, hablando por él. La diferencia es que en Panamá se eliminó el monopolio estatal hace ya quince años, y en su lugar se permitió la participación de empresas privadas. Aunque al inicio, y por cinco años, la telefonía básica se mantuvo como monopolio, y la telefonía celular se mantuvo como duopolio por diez años, ya terminaron ambos períodos de protección y la entrada de nuevos participantes ha generado una sana competencia que ha traído dinamismo al sector, y mejores opciones y tarifas para los usuarios. La entrada al mercado de nuevas empresas en los diferentes servicios de telecomunicaciones (Telefonía celular, Internet, Larga Distancia Nacional e Internacional, etc.), ha sido un factor fundamental en la continua mejoría en los servicios y sus tarifas.

El sector telecomunicaciones ha sido desde hace años uno de los que más aporta al desarrollo económico del país. El año 2009 el sector telecomunicaciones reportó ingresos totales por B/ 919 Millones (estimado, según cifras de la Autoridad Nacional de los Servicios Públicos – ASEP). El crecimiento del sector se nota además en los empleos que genera. Tan sólo en cuatro años, de 2005 a 2009, la cantidad de personas empleadas en el país por el sector de manera directa aumentó en 239%, de 6,562 personas en 2005 a 15,689 en 2009.

Telefonía celular

Existen ahora cuatro empresas de telefonía celular en Panamá, y todas compiten continuamente por el favor de los usuarios. En su incansable competencia, ello ha significado mejorías tales como: i) facturación por segundo en lugar de por minuto; ii) llegada de nuevos y mejores estándares de telefonía y de transmisión de data a través de la red celular; regímenes de tarifas y planes (tanto en prepago como en contrato) cada vez más accesibles y favorables al usuario. Esto se observa en la cantidad de líneas celulares activas en el país, que tan sólo de 2005 a 2009 pasó de aprox. 1.7 millones a 5.7 millones, es decir, más que se triplicó en tan sólo cuatro años: sí, hay más líneas celulares que personas en el país, lo que se debe en parte a que muchas personas tienen más de una línea (una personal, una de la empresa, etc.), y existen líneas corporativas de empresas, que no están asignadas a una persona en particular.

La telefonía celular es sumamente accesible en Panamá. Basta ver que los vendedores ambulantes que vemos en los semáforos tienen todos su celular. El vendedor de hot-dog y chichas, tiene su celular. En Panamá todavía el número de personas con línea telefónica fija apenas sobrepasa el medio millón, en tanto que ya hay más celulares que población. Eso dice mucho de qué tanto la telefonía celular ha contribuido a que la gente, incluso la gente humilde de nuestro país, tenga acceso fácil y libre a las telecomunicaciones.

En cuanto a competitividad de negocios, servicios de valor agregado como los distintos planes de data y la posibilidad de navegar por Internet a través del teléfono celular, nos hacen mucho más productivos. Por ejemplo, en mi caso particular, la posibilidad de recibir correos electrónicos y revisar los documentos adjuntos (texto, imágenes, hojas de cálculo, incluso presentaciones) mientras estoy fuera de la oficina, es algo que me permite dar respuesta rápida a mis clientes, sin tener que esperar mi regreso a la oficina. La vieja respuesta que daba a mis clientes “lo revisaré cuando llegue a la oficina”, ahora se ha convertido en “sí, acabo de recibir el borrador de contrato, lo revisé y ya le estoy enviando mis comentarios.”

Internet y Larga Distancia

La competencia en la provisión de servicio de Internet no ha sido diferente a la de la telefonía celular. De hecho, quizás ha sido hasta más dinámica. Hay un gran número de empresas en el país dedicadas a ofrecer distintos tipos de acceso a Internet. Las hay con fibra óptica, satelital, por microondas, inalámbrico, ADSL, y otros. Las velocidades de acceso que hay disponibles son cada vez más grandes y a menores precios. La penetración de Internet se va incrementando de manera continua gracias a dicho dinamismo de parte de las empresas existentes en el mercado. Panamá es hoy día reconocido como uno de los países con mejor conectividad en América Latina. He recibido comentarios de ejecutivos viajantes que cuentan que, cuando están en otros países de la región, muchas veces pasan trabajo con las lentas velocidades y las inestables conexiones a Internet, incluso en hoteles cinco estrellas.

¿Recuerda cuando las llamadas de larga distancia internacional se cobraban en dólares por minuto? La apertura del mercado y la dinámica competencia ha resultado en que hoy sea más barato llamar a Estados Unidos, que lo que en tiempos del INTEL costaba llamar a Chorrera. Esto ha hecho a las empresas del país enormemente competitivas en el mundo globalizado.

Cambios y tendencias

Hace diez años una empresa de telecomunicaciones no tenía nada que ver con televisión, y viceversa. Hoy día la integración de distintos servicios como televisión pagada, telefonía fija e Internet, están siendo provistos por las mismas empresas y a través de una misma conexión. Dicha integración de servicios brinda ventajas tanto a la empresa como al usuario. Pero el punto que quiero ilustrar con esto es que en materia de telecomunicaciones las tendencias son muy cambiantes. El avance de las tecnologías va permitiendo hacer cada vez más cosas que anteriormente eran inconcebibles.

¿Qué nos depararán los próximos años en materia de telecomunicaciones? En un sector donde los avances tecnológicos son tan veloces, cualquier predicción de tendencias a largo plazo está condenada a resultar equivocada. En esto, basta recordar las películas de ciencia ficción de hace treinta años. Lo que parecían unas locas fantasías, han resultado superadas mucho más allá de lo que cualquier persona se hubiese imaginado. Pero sí parece seguro apostar porque lo que sea que vendrá, implicará más opciones y mejores tarifas para el usuario, y mayor productividad para el hombre de negocios.

Las telecomunicaciones constituyen uno de los sectores más dinámicos y de mayor crecimiento en el país. Su gran competitividad es, sin duda, uno de los factores fundamentales en permitir a Panamá posicionarse en los últimos años como un hub regional empresarial y un gran destino de oportunidades de negocios. Estoy seguro que continuará siendo importantísimo en el desarrollo del país.